¿EXISTEN LOS VAMPIROS REALMENTE?

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vampiro2 ¿Han existido realmente los vampiros? ¿Qué hay de real en ellos? ¿Actualmente existe alguno "vivo"? ¿Pueden atacarnos?

En este primer artículo del año, tenéis mi palabra de que, lo que os voy a contar, está  suavizado para no herir demasiado sensibilidades. Y es que la realidad, la tremenda realidad, supera con creces la bucólica ficción vampírica.

Desde el vampiro croata Jure Grando, a mediados del siglo XVII, hasta el estadounidense Richard Chase en la década de los 80 del pasado siglo, los vampiros han cometido, asesinatos, atrocidades para conseguir el oro rojo; la sangre de la vida. Bathory, Vlad Tepes de Valaquia, Peter Plogojowitz, Arrold Paola, Peter Kurter, el feroz Albert Fish o George Haigh; ejemplos históricos de la figura real del vampiro, un asesino en serie muy alejado de los guapos de pelo largo, tez marmórea y ojos claros. Personas normales, de aspecto normal, casi inofensivo, afable, que pasan completamente desapercibidas.

Para situarnos en antecedentes, hagamos un repaso científico al mito, a través, como veremos, de una sintomatología médica muy reconocible por todos:

La rabia, es una enfermedad infecciosa producida por un virus que se transmite a través de la saliva, a veces por mordeduras de animales como pudiera ser, el lobo, el perro, el gato, la rata o el murciélago. Este virus, responsable de la hidrofobia, ataca el Sistema Nervioso Central, produciendo ataques de locura, babeos, dolor intenso de garganta, hipersensibilidad a la luz, miedo intenso al agua e insomnio. Los síntomas, tras la exposición y contagio del virus,  tienen una demora en aparecer de 10 y 300 días, dependiendo de diversos factores físicos de la víctima. Cuando aparecen los síntomas, el paciente entra en fase 2 y no existe cura; irremediablemente muere tras entrar en coma. Los comportamientos violentos y el deseo de morder son típicos en esta fase. Es muy difícil de detectar y el diagnóstico más fiable es el que se realiza post mortem, tras la autopsia del cerebro. Anualmente mueren unas 40.000 personas en todo el mundo por este virus. El 1% de los murciélagos tiene rabia y el guano es el principal transmisor.  En España se detectaron dos casos de rabia en animales en el 2013.

La eisoptrofobia es el pánico a los espejos derivado seguramente de un trauma infantil. El miedo puede ser al propio objeto o a la imagen que se refleja en el mismo. El espejo se identifica con el mundo paranormal, el reflejo sobrenatural y maléfico de la realidad. De ahí que ese miedo irracional se manifieste en algunas personas susceptibles y supersticiosas que hayan desarrollado dicha fobia a raíz de algún evento traumático. Este tipo de personas evita los reflejos en cristales, líquidos y superficies lisas, y llega incluso a romperlos o deshacerse de los que pudieran poseer en sus propios domicilios evitando así ver su inquietante visión.


La porfiria o enfermedad de Günther es un rarísimo trastorno hereditario que produce cambios en los niv

NOSFERATUeles de hemoglobina, sensibilidad al Sol (ampollas en la piel, ojos, pérdida de párpados…), color rojo en orina y heces y a veces exceso de bello. Los huesos pierden consistencia y se fracturan fácilmente, los dientes se pueden poner marrones y las encías retraídas dan un aspecto amenazador al paciente. Todo ello contribuye a que la ignorancia y las supersticiones de los paisanos, identificaran a estos desgraciados con el mito del vampiro, como personas malditas. Se sospecha que el propio Vlad Tepes e


stuviese aquejado de dicha dolencia… La hidrofobia, ahora sí, como pánico al agua, es otro de los síntomas que se aprecian en el enfermo. Los irresistibles dolores físicos que conllevan esta dolencia, se agravan con la exposición directa a la luz, el consumo de agua y ajo. Y claro está, el insomnio, hace que los pacientes deambulen su sufrimiento con nocturnidad.


Por último, para suavizar un poco, la aritmomanía es el trastorno obsesivo compulsivo por contar cosas, como le sucedía al Conde Draco de Barrio Sésamo.

avilesEn España tenemos nuestros terribles casos de vampirismo: Ramón Cuervo “el estripador de Avilés”, el “sacamantecas malagueño” por supuesto encargo de un afamado y decadente torero o Enriqueta Martí y Ripollés, “la vampira del Rabal”, de la que algún día trataremos.  Y detrás de este tipo de asesinatos,  aparecen las enfermedades psiquiátricas (esquizofrenias, paranoias, psicopatologías varias…) y la tuberculosis que, aferrada a una irracional esperanza, en aquel tiempo, se pensaba que se curaba o, al menos, mitigaban sus efectos, bebiendo sangre humana (frecuentemente de niños).

En resumen, la enfermedad, la superstición y la ignorancia, conforman el explosivo cóctel  del vampirismo más atroz y real.

Escrito por @coachlillo