El origen del Roscón de Reyes

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1546003982.808  El famoso roscón de reyes nada tiene que ver con la llegada de los Reyes Magos a Belén para adorar al Niño, sino que parece estar relacionado con las saturnales romanas, unas fiestas dedicadas al dios Saturno con el objeto de que el pueblo romano en general pudiera celebrar los días más largos que empezaban a venir tras el solsticio de invierno. Para estos festejos se elaboraban unas tortas redondas hechas con higos, dátiles y miel, que se repartía por igual entre los plebeyos y esclavos.   

        El roscón que se elabora en España  tiene forma de rosca, cubierto de frutas escarchadas, y lleva escondida en su interior una pequeña sorpresa. La tradición dice que quien la encontraba tenía que pagar el roscón. La receta del roscón es antigua en el mediterráneo y también se encuentran dulces semejantes en la Provenza francesa.  El rey francés Luis XV quedó maravillado con el roscón y se dedicaría a propagarlo, con una moneda en su interior como sorpresa, entre la aristocracia francesa y europea. Así fue como llegó a España, de manos de la Casa de los Borbones, donde recibió una excelente acogida. Pronto la costumbre pasaría de los nobles al pueblo llano, siendo Madrid y Sevilla donde más se consumía. Poco a poco, se fue introduciendo en todo el país e Hispanoamérica.
    

Actualmente, el haba tradicional va siendo sustituida por otro tipo de regalos, llamados sorpresas. Por cuestiones higiénicas, dichas sorpresas  deben ir envueltas  en envoltorio protector y aislante. Originalmente, la sorpresa se hacía de porcelana o cerámica, y actualmente es de plástico resistente al calor. Se cree que la sorpresa representa al Niño Jesús, que tuvo que ser escondido y protegido en los días de su Nacimiento.  En algunos lugares se incluyen dos sorpresas: el haba y una figurita.

     
       Se elabora  con harina, levadura, leche, huevos, agua de azahar, margarina, azúcar y sal principalmente, aunque se pueden añadir otros ingredientes, como el anís o cualquier aromatizante, al gusto. Para la decoración y aromatización se usa naranja natural con piel, ralladuras de limón, frutas confitadas, azúcar glasé y almendras laminadas. Dicen que la fruta confitada, de color rojo y verde, son  el símbolo que representa las gemas y esmeraldas que los Reyes de Oriente llevaban en sus túnicas.

     Este dulce es típico en las fechas navideñas en España gustando mucho a todo el mundo con su cada vez más variedades, de nata, trufa, chocolate o crema.