ME QUIERE...NO ME QUIERE...

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margaritas 1024x767La margarita es la flor de los enamorados por excelencia. ¿Quién no ha deshojado una anhelando que el resultado fuese un sí? Existen diferentes teorías e hipótesis que intentan explicar el origen de esta curiosa costumbre. Algunos afirman que comenzó en la Francia medieval. Cuando una joven debía casarse o quería hacerlo tenía que coger o arrancar un ramo de margaritas blancas sin mirar. Al terminar, la cantidad de capullos que quedaran cubiertos indicarían si el hombre en cuestión estaba enamorado de ella, así como el número de años que debía esperar hasta que se celebrara el matrimonio. También se dice que muchos hombres deshojaban margaritas blancas para saber si la mujer a la que amaban les terminaría entregando su amor, con el fin de decidir si la conquista sería complicada o no.

También está la tradición oriental. Se dice que los enamorados ocultaban un pétalo de margarita en sus pantalones. Si transcurrido un día, el pétalo seguía conservando cierta frescura podía estar feliz porque la persona amada le correspondía.

Pero además de esta curiosidad, las margaritas tienen propiedades curativas. Son calmantes, sedantes, digestivas, ideales para tratar problemas de acidez de estómago. Se consumen secas en infusiones, una margarita por taza es suficiente, aunque no es aconsejable su toma durante muchos días. También pueden estar presentes en la cocina. Los más atrevidos las consumen en ensaladas. Para utilizarlas de este modo deben de ser muy frescas.

No olvidemos su uso mágico. Simplemente con tenerlas cerca y respirar su aroma nos ayudan a superar los momentos difíciles, nos aleja de la soledad y aumenta la capacidad de dialogar con el prójimo. Sin dejarnos su uso principal, el decorativo. Su color blanco combina con cualquier planta y su resistencia nos permite cultivarlas casi en cualquier lugar que deseemos.

PROTEGE TU HOGAR DE MALAS ENERGÍAS

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SyW9Bp2Y4l 720x0Nuestros hogares son cúmulos de energías. Llegamos cargados de la rutina diaria, de buenos y malos momentos, de conversaciones positivas y otras que han podido hacernos sentir mal. Todo eso lo trasladamos en él, día a día. En la cultura popular existen diversas creencias que sirven para evitar la entrada de energías negativas. La arquitectura japonesa y el estilo oriental de decoración son opciones que a base de la colocación de objetos en nuestro hogar nos protegen. Otras opciones, que sin ser “cosa de brujas” harán también que anulemos la posible mala energía que hayamos o hayan traído. Lo primero es proteger nuestra entrada. Hemos de tenerla siempre muy limpia y evitar los espejos (algo muy común) nada más entrar. Coloca flores en cualquier instancia de tu casa, a ser posible de color blanco, puesto que ese color trasforma cualquier energía negativa en positiva. No olvidemos que las flores son naturaleza y vida. Esparcir sal gruesa en casa una de las ventanas hará que la energía negativa se absorba, también podemos hacerlo en las puertas de cada habitación, dejarla actuar durante 10 minutos aproximadamente y barrerla. Los inciensos, también son perfectos para limpiar nuestra casa, existen múltiples olores y cada uno de ellos tienen diferentes propiedades, pero todos nos alejarán de cualquier mala energía. Entre todas las plantas el aloe vera, además de sus múltiples propiedades curativas, trae muchos beneficios positivos si la tenemos en nuestro hogar, tanto interior como exterior. Las velas son otra posibilidad, además de dejarnos un agradable aroma, tienen un gran potencial para eliminar lo negativo, en especial, si las que utilizamos son de color blanco, el color puro por naturaleza. También las frutas, en concreto los cítricos, como el limón o la naranja, tienen propiedades energéticas, quemar sus cáscaras o simplemente situarlas en diferentes lugares harán que en nuestro hogar se respire un ambiente positivo.

CAMBIA TU VIDA COLOREANDO MANDALAS

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Mandala es una palabra que proviene de sánscrito y significa “círculo cerrado”. Están presentes en diferente culturas, como la hinduísta, budista y cristiana, y es un elemento que sirve para que la persona se encuentre consigo mismo. Pero tiene muchos más beneficios. Colorear un mandala es un placer, un camino sencillo para encontrarnos a nosotros mismos. Es un modo de meditar porque nos exige la concentración en las formas y en los colores, lo que hace que fluya la energía transformando los pensamientos negativos en positivos. También son un modo excelente para calmar el estrés, aportan paz y tranquilidad, ayudan a la concentración y dejan fluir la creatividad. Podemos pintarlos a nuestro gusto, sin nadie que nos indique cómo hacerlo. También podemos crear nuestros propios mandalas. No serán dibujos perfectos, de ahí reside su encanto. Algo imperfecto que ofrece unos resultados tan armoniosos y sorprendentes.

Sus efectos terapeúticos están demostrados. Cada vez son más los terapeutas que aconsejan pintar mandalas en personas que atraviesan estados depresivos o en recuperaciones tras una operación quirúrgica, puesto que además de mejorar la concentración, son ideales para la recuperación de memoria y la mejora de autoestima.

El lugar adecuado para pintar o crear un mandala tiene que tener buena iluminación, mejor si es natural, sentarse cómodamente, sin necesidad de estar solo o en silencio, pues comprobaremos que según vayamos pintando y creando nuestro mandala, el poder de concentración irá en aumento. Existen varios modos de pintar los mandalas, podemos hacerlo del centro hacia afuera, esto nos facilitará la comunicación, la expansión, en definitiva nuestra mirada al exterior. Desde el exterior hacia el centro, hará que la comunicación con nosotros mismos sea más fácil, y facilitará la meditación.

Lo más importante a la hora de colorear o crear un mandala es dejarte llevar. Si te adentras en este mundo, verás que hay algunos que cuando apenas llevas pintado un tercio de mandala, tienes la sensación de que no te gusta y la primera sensación es dejarlo y comenzar con otro. Mi consejo es que continúes con él, porque el resultado final te sorprenderá. Si hay algún mandala que te encanta cómo ha quedado, no dudes en regalarlo. Seguro que ayudará a la persona que lo recibe.

Comienza divirtiéndote coloreando un mandala, disfruta de él, pero poco a poco verás cómo va cambiando tu estado de ánimo, tu salud, y tu percepción de la vida.